martes, 7 de diciembre de 2010

Inmaculada Madre del Divino Corazón Eucarístico de Jesús

¡Alégrate, María, Llena de Gracia!

Este fin de semana, el p. René Laurentin visitó nuevamente Salta, en continuidad con sus anteriores visitas, para participar, observar, estudiar la manifestación de la Inmaculada en los "Tres Cerritos".
Quiero agradecer aquí a la Inmaculada Madre por su inmensa ternura, porque su amor de Madre continúa haciéndonos presente a Jesús y su Consejo nos lleva hacia Él. Gracias Señor, por darnos a María como Madre.

Reproduzco aquí, una entrevista del diario "El Tribuno", de Salta, del día sábado 4 de diciembre de 2010.


Teólogo, investigador de apariciones marianas y hombre vinculado con el Vaticano, René Laurentín visitó por cuarta vez Salta en su afán por analizar el fenómeno de la Virgen del Cerro.

El experto francés tuvo expresiones favorables sobre María Livia Galliano, la mujer que dice ver a la Virgen en Salta y convoca a miles de fieles los sábados en Tres Cerritos, quienes llegan desde distintas provincias movidas por la fe y lo que ellos consideran un milagro.

Sin embargo, el sacerdote se mostró cauto y dijo a El Tribuno que “hay que esperar el juicio del obispo”, consciente de que la Iglesia Católica de Salta aún no avala oficialmente los dichos de Galliano, ni el movimiento de fe generado a su alrededor. Cuando se le preguntó en qué consiste el libro, respondió: “Son sencillamente cuatro artículos ocasionales que hice durante los tres primeros años que vine”.

Además, en su vista a la provincia, presentó su libro “¿Se aparece la Virgen en Salta?”, en el que reúne sus visiones sobre lo que ocurre en la provincia.

¿Cree que la Virgen aparece en Salta?

A esta pregunta yo no contesto nunca. Siendo un investigador, no tengo por qué adelantarme al juicio del obispo. Le corresponde a él hacer una evaluación. El juicio de la Iglesia, nunca es certero cuando se trata de una aparición.

San Pío X, en una encíclica de 1902, decía que el reconocimiento del obispo es importante. Quiere decir: “Pueden creer en eso, hay buenas razones para creer, hay probabilidades e incluso una certeza moral, pero no está cubierto por ningún tipo de infalibilidad”.

Como experto, puedo decir que hay buenas razones para creer. Son muy numerosas, muy convergentes, se presentan bien.

También veo las objeciones y dificultades. Comencé oyendo a los tres principales oponentes a las apariciones en Salta. Los escuché muy largamente y con mucho cuidado. Debo decir que sus dificultades no me han parecido importantes.

Pero, repito, no debo abrir un juicio ni adelantarme al del obispo, que todavía no ha juzgado nada y permanece muy prudente, como se lo piden Roma y la Iglesia.

En estos casos Roma rápidamente adopta el juicio del obispo cuando es negativo. Pero cuando un obispo quiere abrir un juicio positivo, se lo limita y lo atajan un poco. Son los hábitos y jurisprudencia de la Iglesia.

¿Quiénes son las tres personas que ponían objeciones a las apariciones en Salta?

Creo que es un hecho público. Dada mi posición de investigador no quiero dar a entender que ellos se equivocan pensando eso. Pido hablar del tema en positivo.

Yo los escuché, anoté sus argumentos y no me parecieron considerables. Cada uno tenía sus razones. Todos los fieles tienen el derecho a razonar.

Yo como investigador pongo cada razón en su lugar por comparación metódica. Eso no impide que mi punto de vista sea positivo, pero sin juicio, porque no es mi función.

Semejanzas

¿Encuentra similitudes entre las supuestas apariciones de la Virgen en Salta y las de algún otro lugar del mundo?

Pienso que en Salta las apariciones tienen una personalidad característica. Por ejemplo, cuando se está rezando el rosario (en el cerro) aparece la Virgen alrededor del tercer misterio.

Se continúa rezando pero la gente, más o menos, lo sabe. Cuando el rosario termina, la Virgen se arrodilla junto con los fieles, un poco por encima del suelo, y le ruega a su hijo Cristo que venga.

Durante todo el tiempo que María Livia recibe a los peregrinos que le piden oración, Cristo se acerca mucho a cada persona y la abraza. Es entonces cuando mucha gente se cae al suelo.

Para algunos, es una fuerza a la cual no se podían resistir. Cuando se caen hay una relajación que se produce en ellos. Algunos se levantan rápidamente y otros, en un cuarto de hora.

Lo que admiro en todo esto es que María Livia es muy discreta. Muestra la modestia y prudencia de la Virgen, lo cual no es impedimento para su inmensa bondad.

¿Cree que deberían darse a conocer los mensajes de la Virgen que dice haber recibido María Livia Galliano y que aún no difundieron porque lo prohibió la Iglesia?

No tengo opinión sobre ese tema. En San Nicolás, después de dos años, el obispo que había autorizado la publicación de mensajes de la Virgen, prohibió que continuaran.

La vidente (mujer que decía ver al Virgen) siguió recibiendo mensajes que no se han publicado. El nuevo obispo ha aceptado recibirlos y está reflexionando. El caso de Salta es análogo.

¿ En qué se basa su libro?

Son sencillamente cuatro artículos ocasionales que hice durante los tres primeros años que vine. Se los puso en un orden para la publicación. Es la sucesión de mis impresiones de investigador.

Perfil

René Laurentín nació en 1917 en Francia. Es teólogo, sacerdote y fue perito del Concilio Vaticano II, puesto desde el cual creó lazos con Roma.

Se abocó a investigar las apariciones religiosas en todo el mundo y en 2007 publicó un libro en el que describe unos 2.400 casos de diferentes países. El texto incluye un capítulo especial sobre el fenómeno de la Virgen del Cerro, que moviliza a las miles de personas que todos los fines de semana llegan a Salta.

En Argentina, también siguió de cerca la historia de la Virgen del Rosario de San Nicolás durante años. Fue profesor y colaborador de numerosos medios de comunicación especializados en temas religiosos.


Inmaculada eres, María, llena de Gracia

8 de diciembre

INMACULADA CONCEPCIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARIA. (SOLEMNIDAD)

El 8 de diciembre de 1854 el Sumo Pontífice Pío IX proclamó el dogma y fiesta de la Inmaculada Concepción. Dijo: «Declaramos que la doctrina que dice que María fue concebida sin pecado original es doctrina revelada por Dios y que a todos obliga a creerla como dogma de fe». Esto, tras dedicado estudio teológico de la materia y después de recibir numerosas peticiones de todos los obispos y fieles de todo el mundo para que así lo estableciese.

Si el Oficio de Lectura es la primera oración del día:

V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza

Se añade el Salmo del Invitatorio con la siguiente antífona:

Ant. Celebremos a María, concebida sin pecado, y adoremos a su Hijo, Jesucristo el Señor.


Si antes del Oficio de lectura se ha rezado ya alguna otra Hora:

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.


Himno: NINGUNO DEL SER HUMANO

Ninguno del ser humano
como vos se pudo ver:
que a otros los dejan caer
y después les dan la mano.

Mas vos, Virgen, no caíste
como los otros cayeron,
que siempre la mano os dieron
con que preservada fuiste.

Yo, cien mil veces caído,
os suplico que me deis
la vuestra, y me levantéis
porque no quede perdido.

y por vuestra concepción,
que fue de tan gran pureza,
conserva en mí la limpieza
del alma y del corazón,

para que, de esta manera,
suba con vos a gozar
del que solo puede dar
vida y gloria verdadera. Amén.

SALMODIA

Ant. 1. En su concepción María ha recibido la bendición del Señor y la misericordia de Dios, su salvador.

Salmo 23 - ENTRADA SOLEMNE DE DIOS EN SU TEMPLO.

Del Señor es la tierra y cuanto la llena,
el orbe y todos sus habitantes:
El la fundó sobre los mares,
El la afianzó sobre los ríos.

¿Quién puede subir al monte del Señor?
¿Quién puede estar en el recinto sacro?

El hombre de manos inocentes
y puro corazón,
que no confía en los ídolos
ni jura contra el prójimo en falso.
Ese recibirá la bendición del Señor,
le hará justicia el Dios de salvación.

Este es el grupo que busca al Señor,
que viene a tu presencia, Dios de Jacob.

¡Portones!, alzad los dinteles,
levantaos, puertas antiguas:
va a entrar el Rey de la gloria.

¿Quién es ese Rey de la gloria?
El Señor, héroe valeroso;
el Señor, héroe de la guerra.

¡Portones! alzad los dinteles,
levantaos, puertas antiguas:
va a entrar el Rey de la gloria.

¿Quién es ese Rey de la gloria?
El Señor, Dios de los ejércitos.
Él es el Rey de la gloria.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Ant. En su concepción María ha recibido la bendición del Señor y la misericordia de Dios, su salvador.

Ant. 2. Dios la socorrió al despuntar la aurora; el Altísimo ha consagrado su morada.

Salmo 45 - DIOS, REFUGIO Y FORTALEZA DE SU PUEBLO

Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza,
poderoso defensor en el peligro.

Por eso no tememos aunque tiemble la tierra
y los montes se desplomen en el mar.

Que hiervan y bramen sus olas,
que sacudan a los montes con su furia:

El Señor de los ejércitos está con nosotros,
nuestro alcázar es el Dios de Jacob.

El correr de las acequias alegra la ciudad de Dios,
el Altísimo consagra su morada.

Teniendo a Dios en medio, no vacila;
Dios la socorre al despuntar la aurora.

Los pueblos se amotinan, los reyes se rebelan;
pero él lanza su trueno y se tambalea la tierra.

El Señor de los ejércitos está con nosotros,
nuestro alcázar es el Dios de Jacob.

Venid a ver las obras del Señor,
las maravillas que hace en la tierra:

Pone fin a la guerra hasta el extremo del orbe,
rompe los arcos, quiebra las lanzas,
prende fuego a los escudos.

«Rendíos, reconoced que yo soy Dios:
más alto que los pueblos, más alto que la tierra.»

El Señor de los ejércitos está con nosotros,
nuestro alcázar es el Dios de Jacob.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Ant. Dios la socorrió al despuntar la aurora; el Altísimo ha consagrado su morada.

Ant. 3. ¡Qué pregón tan glorioso para ti, ciudad de Dios!: el Señor te ha cimentado sobre el monte santo.

Salmo 86 - HIMNO A JERUSALÉN, MADRE DE TODOS LOS PUEBLOS.

Él la ha cimentado sobre el monte santo;
y el Señor prefiere las puertas de Sión
a todas las moradas de Jacob.

¡Qué pregón tan glorioso para ti,
ciudad de Dios!
«Contaré a Egipto y a Babilonia
entre mis fieles;
filisteos, tirios y etíopes
han nacido allí.»

Se dirá de Sión: «Uno por uno
todos han nacido en ella;
el Altísimo en persona la ha fundado.»

El Señor escribirá en el registro de los pueblos:
«Éste ha nacido allí.»
Y cantarán mientras danzan:
«Todas mis fuentes están en ti.»

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Ant. ¡Qué pregón tan glorioso para ti, ciudad de Dios!: el Señor te ha cimentado sobre el monte santo.

V. El Dios todopoderoso me ciñe de valor.
R. Y me enseña un camino perfecto.


PRIMERA LECTURA
De la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 5, 12-21

DONDE ABUNDÓ EL PECADO SOBREABUNDÓ LA GRACIA

Hermanos: Así como por un solo hombre entró el pecado en el mundo y, por el pecado, la muerte, y, de este modo, la muerte pasó a todos los hombres, dado que todos han pecado...

(Porque ya antes de la promulgación de la ley existía el pecado en el mundo, y sin embargo no puede imputarse pecado si no hay ley; vemos, empero, que, de hecho, la muerte reinó ya desde Adán a Moisés sobre todos los que pecaron, aun cuando su transgresión no fue en las mismas condiciones en que pecó Adán, el cual era figura del que había de venir.

Sin embargo, con el don no sucedió como con el delito, pues, si por el delito de uno solo murió la multitud, ¡con cuánta mayor profusión, por la gracia de un solo hombre, Jesucristo, se derramó sobre todos la bondad y el don de Dios! Ni fueron los efectos de este don como los efectos del pecado de aquel único hombre que pecó, porque la sentencia que llevó a la condenación vino por uno solo, en cambio, el don, partiendo de muchas transgresiones, lleva a la justificación.)

...Así pues (decía), si, por la falta de uno solo, la muerte estableció su reinado, también, con mucha mayor razón, por causa de uno solo, de Jesucristo, reinarán en la vida los que reciben la sobreabundancia de la gracia y el don de la justificación.

Por consiguiente, así como el delito de uno solo atrajo sobre todos los hombres la condenación, así también la obra de justicia de uno solo procura a todos la justificación que da la vida. Y como por la desobediencia de un solo hombre todos los demás quedaron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno solo todos quedarán constituidos justos.

La ley, ciertamente, fue ocasión de que se multiplicasen los delitos, pero donde abundó el pecado sobreabundó la gracia, para que así como reinó el pecado produciendo la muerte, así también reine la gracia dándonos vida eterna por Jesucristo, Señor nuestro.

RESPONSORIO Rm 5, 12; Lc 1, 30; cf. Sal 114, 8; cf. 17, 19

R. Por un solo hombre entró el pecado en el mundo y, por él, todos han pecado. Pero tú * no temas, María, porque has hallado gracia a los ojos de Dios.
V. El Señor arrancó tu alma de la muerte, y fue tu apoyo contra tu adversario.
R. No temas, María, porque has hallado gracia a los ojos de Dios.


SEGUNDA LECTURA
De las Oraciones de san Anselmo, obispo
(Oración 52: PL 158, 955-956)

¡OH VIRGEN, POR CUYA BENDICIÓN QUEDA BENDECIDA TODA LA NATURALEZA!

El cielo, los astros, la tierra, los ríos, el día, la noche, y todo lo que se halla sometido al poder y al servicio del hombre, se congratulan, Señora, porque, habiendo perdido su antigua nobleza, ahora han sido en cierto modo resucitados por ti y dotados de una gracia nueva e inefable.

Porque todas estas cosas estaban como muertas, al haber perdido su congénita dignidad de servir al dominio y utilidad de los que alaban a Dios, que para eso habían sido creadas; estaban oprimidas y afeadas por el abuso de los que servían a los ídolos, para los cuales no habían sido creadas. Ahora se alegran como si hubieran vuelto a la vida, porque ya vuelven a estar sometidas al dominio de los que confiesan a Dios, y embellecidas por su uso natural.

Es como si hubiesen saltado de alegría por esta gracia nueva e inapreciable, al sentir que el mismo Dios, su mismo creador, no sólo reinaba sobre ellas de un modo invisible, sino que incluso lo vieron en medio de ellas, santificándolas visiblemente con su uso. Estos bienes tan grandes provinieron a través del fruto bendito del vientre sagrado de la Virgen María.

Por tu plenitud de gracia, lo que estaba en el país de los muertos se alegra al sentirse liberado, y lo que está por encima del mundo se alegra al sentirse restaurado.
En efecto, por el glorioso Hijo de tu gloriosa virginidad, todos los justos que murieron antes de la muerte vivificante de Cristo se alegran al verse libres de su cautividad, y los ángeles se congratulan por la restauración de su ciudad medio en ruinas.

¡Oh mujer llena y rebosante de gracia, con la redundancia de cuya plenitud rocías y haces reverdecer toda la creación! ¡Oh Virgen bendita y desbordante de bendiciones, por cuya bendición queda bendecida toda la naturaleza, no sólo la creatura por el Creador, sino también el Creador por la creatura!

Dios, a su Hijo, el único engendrado de su seno igual a sí, al que amaba como a sí mismo, lo dio a María; y de María se hizo un hijo, no distinto, sino el mismo, de suerte que por naturaleza fuese el mismo y único Hijo de Dios y de María. Toda la naturaleza ha sido creada por Dios, y Dios ha nacido de María. Dios lo creó todo, y María engendró a Dios. Dios, que hizo todas las cosas, se hizo a sí mismo de María; y de este modo rehizo todo lo que había hecho. El que pudo hacer todas las cosas de la nada, una vez profanadas, no quiso rehacerlas sin María.

Dios, por tanto, es padre de las cosas creadas y María es madre de las cosas recreadas. Dios es padre de toda la creación, María es madre de la universal restauración. Porque Dios engendró a aquel por quien todo fue hecho, y María dio a luz a aquel por quien todo fue salvado. Dios engendró a aquel sin el cual nada en absoluto existiría, y María dio a luz a aquel sin el cual nada sería bueno.

En verdad el Señor está contigo, ya que él ha hecho que toda la naturaleza estuviera en tan gran deuda contigo y con él.

RESPONSORIO Sal 33, 4; 85, 13; Lc 1, 48

R. Proclamad conmigo la grandeza del Señor, * por su grande piedad para conmigo.
V. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones.
R. Por su grande piedad para conmigo.

Himno: SEÑOR, DIOS ETERNO

Señor, Dios eterno, alegres te cantamos,
a ti nuestra alabanza,
a ti, Padre del cielo, te aclama la creación.

Postrados ante ti, los ángeles te adoran
y cantan sin cesar:

Santo, santo, santo es el Señor,
Dios del universo;
llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.

A ti, Señor, te alaba el coro celestial de los apóstoles,
la multitud de los profetas te enaltece,
y el ejército glorioso de los mártires te aclama.

A ti la Iglesia santa,
por todos los confines extendida,
con júbilo te adora y canta tu grandeza:

Padre, infinitamente santo,
Hijo eterno, unigénito de Dios,
santo Espíritu de amor y de consuelo.

Oh Cristo, tú eres el Rey de la gloria,
tú el Hijo y Palabra del Padre,
tú el Rey de toda la creación.

Tú, para salvar al hombre,
tomaste la condición de esclavo
en el seno de una virgen.

Tú destruiste la muerte
y abriste a los creyentes las puertas de la gloria.

Tú vives ahora,
inmortal y glorioso, en el reino del Padre.

Tú vendrás algún día,
como juez universal.

Muéstrate, pues, amigo y defensor
de los hombres que salvaste.

Y recíbelos por siempre allá en tu reino,
con tus santos y elegidos.

La parte que sigue puede omitirse, si se cree oportuno.

Salva a tu pueblo, Señor,
y bendice a tu heredad.

Sé su pastor,
y guíalos por siempre.

Día tras día te bendeciremos
y alabaremos tu nombre por siempre jamás.

Dígnate, Señor,
guardarnos de pecado en este día.

Ten piedad de nosotros, Señor,
ten piedad de nosotros.

Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti.

A ti, Señor, me acojo,
no quede yo nunca defraudado.

ORACIÓN.

OREMOS,
Dios todopoderoso, que, por la inmaculada concepción de la Virgen María, preparaste una digna morada para tu Hijo y, en previsión de la muerte de Jesucristo, preservaste a su madre de toda mancha de pecado, concédenos también a nosotros, por intercesión de esta madre inmaculada, que lleguemos a ti limpios de toda culpa. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.
Amén

CONCLUSIÓN

V. Bendigamos al Señor.
R. Demos gracias a Dios.