sábado, 28 de agosto de 2010

28 de Agosto: San Agustín

De las Confesiones de san Agustín, obispo
(Libro 7, 10, 18; 10, 27: CSEL 33, 157-163. 255)

¡OH ETERNA VERDAD, VERDADERA CARIDAD Y CARA ETERNIDAD!

Habiéndome convencido de que debía volver a mí mismo, penetré en mi interior, siendo tu mi guía, y ello me fue posible porque tú, Señor, me socorriste. Entré y ví con los ojos de mi alma, de un modo u otro, por encima de la capacidad de estos mismos ojos, por encima de mi mente, una luz inconmutable; no esta luz ordinaria y visible a cualquier hombre, por intensa y clara que fuese y que lo llenara todo con su magnitud. Se trataba de una luz completamente distinta. Ni estaba por encima de mi mente, como el aceite sobre el agua o como el cielo sobre la tierra, sino que estaba en lo más alto, ya que ella fue quien me hizo, y yo estaba en lo más bajo, porque fui hecho por ella. La conoce el que conoce la verdad. ¡Oh eterna verdad, verdadera caridad y cara eternidad! Tú eres mi Dios, por ti suspiro día y noche. Y, cuando te conocí por vez primera, fuiste tú quien me elevó hacia ti, para hacerme ver que había algo que ver y que yo no era aún capaz de verlo. Y fortaleciste la debilidad de mi mirada irradiando con fuerza sobre mí, y me estremecí de amor y de temor; y me di cuenta de la gran distancia que me separaba de ti, por la gran desemejanza que hay entre tú y yo, como si oyera tu voz que me decía desde arriba: «Soy alimento de adultos: crece, y podrás comerme. Y no me transformarás en substancia tuya, como sucede con la comida corporal, sino que tú te transformarás en mí.»

Y yo buscaba el camino para adquirir un vigor que me hiciera capaz de gozar de ti, y no lo encontraba, hasta que me abracé al mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús, hombre también él, el cual está por encima de todas las cosas, Dios bendito por los siglos, que me llamaba y me decía: Yo soy el camino de la verdad y la vida, y el que mezcla aquel alimento, que yo no podía asimilar, con la carne, ya que la Palabra se hizo carne, para que, en atención a nuestro estado de infancia, se convirtiera en leche tu sabiduría, por la que creaste todas las cosas.

¡Tarde te amé, Hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé! Y tú estabas dentro de mí y yo afuera, y así por fuera te buscaba; y, deforme como era, me lanzaba sobre estas cosas hermosas que tú creaste. Tú estabas conmigo, mas yo no estaba contigo. Reteníanme lejos de ti aquellas cosas que, si no estuviesen en ti, no existirían. Me llamaste y clamaste, y quebrantaste mi sordera; brillaste y resplandeciste, y curaste mi ceguera; exhalaste tu perfume y lo aspiré, y ahora te anhelo; gusté de ti, y ahora siento hambre y sed de ti; me tocaste, y deseé con ansia la paz que procede de ti.

viernes, 27 de agosto de 2010

27 de Agosto: Santa Mónica

Mónica nació en Tagaste (África) el año 331, de familia cristiana. Muy joven fue dada en matrimonio a un hombre llamado Patricio, del que tuvo varios hijos, entre ellos san Agustín, cuya conversión le costó muchas lágrimas y oraciones. Agustín nació en el año 354, es decir cuando Mónica tenía 23. Tuvo también otros hijos: Navigio y Perpetua. Su gran deseo era que su marido y su hijo no creyentes llegasen a la fe, conociendo a Cristo.
Mónica murió en Ostia el año 387. En ese mismo año fue bautizado su hijo Agustín, por el obispo de Milán, Ambrosio, quien lo condujo a la fe.

Con la mirada de fe podremos descubrir en su vida una misión intercesora. Santa Mónica dejó a la Iglesia un testimonio vivo de la eficacia de la oración fundada en el amor y la confianza en Dios, como en el amor por aquel por quien se intercede.
Hoy podemos reconocer en la distancia esos frutos, pero en los momentos de lágrimas de Mónica, sin más certeza que la fe y la oración constante, sin más apoyo que el del Señor que escucha y mira a sus hijos, la cruz se le presentó como compañera inseparable. Cruz que se convirtió en vida nueva, no sólo para el bien de su hijo, sino en la Providencia de Dios, para toda la Iglesia.
Sencillamente meditemos acerca de la misión de la oración y de los frutos que el Señor a su debido tiempo hará surgir. No importa cuánto tiempo tendrá que pasar. El Señor siempre escucha, jamás desatiende una súplica. El moldea el corazón del que ora y de aquel por quien se ora. Ambos corazones son moldeados en el amor de Cristo y en ambos se da el proceso de apertura a la gracia y la conversión.

A continuación, el Oficio de lecturas de este día.
Que por intercesión de Santa Mónica y San Agustín, el Señor nos conceda la gracia de realizar en nuestra vida la misión que él mismo nos encomendó.

SALMODIA

Salmo 34, 1-2. 3c. 9-19. 22-24a. 27-28

- I - SÚPLICA CONTRA LOS PERSEGUIDORES INJUSTOS

Ant. 1. Levántate, Señor, y ven en mi auxilio.

Pelea, Señor, contra los que me atacan,
guerrea contra los que me hacen guerra;
empuña el escudo y la adarga,
levántate y ven en mi auxilio;
di a mi alma:
«Yo soy tu victoria.»

Y yo me alegraré con el Señor,
gozando de su victoria;
todo mi ser proclamará:
«Señor, ¿quién como tú,
que defiendes al débil del poderoso,
al pobre y humilde del explotador?»

Se presentaban testigos violentos:
me acusaban de cosas que ni sabía,
me pagaban mal por bien,
dejándome desamparado.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Ant. Levántate, Señor, y ven en mi auxilio.

Ant. 2. Juzga, Señor, y defiende mi causa, tú que eres poderoso.

Salmo 34, II

Yo, en cambio, cuando estaban enfermos,
me vestía de saco,
me mortificaba con ayunos
y desde dentro repetía mi oración.

Como por un amigo o por un hermano,
andaba triste,
cabizbajo y sombrío,
como quien llora a su madre.

Pero, cuando yo tropecé, se alegraron,
se juntaron contra mí
y me golpearon por sorpresa;

me laceraban sin cesar,
cruelmente se burlaban de mí,
rechinando los dientes de odio.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Ant. Juzga, Señor, y defiende mi causa, tú que eres poderoso.

Ant. 3. Mi lengua anunciará tu justicia, todos los días te alabaré, Señor.

Salmo 34, III

Señor, ¿cuándo vas a mirarlo?
Defiende mi vida de los que rugen,
mi único bien, de los leones,

y te daré gracias en la gran asamblea,
te alabaré entre la multitud del pueblo.

Que no canten victoria mis enemigos traidores,
que no se hagan guiños a mi costa
los que me odian sin razón.

Señor, tú lo has visto, no te calles;
Señor, no te quedes a distancia;
despierta, levántate, Dios mío;
Señor mío, defiende mi causa.
Júzgame tú según tu justicia.

Que canten y se alegren
los que desean mi victoria;
que repitan siempre: «Grande es el Señor»,
los que desean la paz a tu siervo.

Mi lengua anunciará tu justicia,
todos los días te alabaré.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Ant. Mi lengua anunciará tu justicia, todos los días te alabaré, Señor.

V. Hijo mío, conserva mis palabras.
R. Conserva mis mandatos y vivirás


SEGUNDA LECTURA
De las Confesiones de san Agustín, obispo
(Libro 9, 10, 23--11, 28: CSEL 33, 215-219)

ALCANCEMOS LA SABIDURÍA ETERNA

Cuando ya se acercaba el día de su muerte -día por ti conocido, y que nosotros ignorábamos-, sucedió, por tus ocultos designios, como lo creo firmemente, que nos encontramos ella y yo solos, apoyados en una ventana que daba al jardín interior de la casa donde nos hospedábamos, allí en Ostia Tiberina, donde, apartados de la multitud, nos rehacíamos de la fatiga del largo viaje, próximos a embarcarnos. Hablábamos, pues, los dos solos, muy dulcemente y, olvidando lo que queda atrás y lanzándonos hacia lo que veíamos por delante, nos preguntábamos ante la verdad presente, que eres tú, cómo sería la vida eterna de los santos, aquella que ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni vino a la mente del hombre. Y abríamos la boca de nuestro corazón, ávidos de las corrientes de tu fuente, la fuente de vida que hay en ti.

Tales cosas decía yo, aunque no de este modo ni con estas mismas palabras; sin embargo, tú sabes, Señor, que, cuando hablábamos aquel día de estas cosas, y mientras hablábamos íbamos encontrando despreciable este mundo con todos sus placeres, ella dijo:

«Hijo, por lo que a mí respecta, ya nada me deleita en esta vida. Qué es lo que hago aquí y por qué estoy aún aquí, lo ignoro, pues no espero ya nada de este mundo. Una sola cosa me hacía desear que mi vida se prolongara por un tiempo: el deseo de verte cristiano católico, antes de morir. Dios me lo ha concedido con creces, ya que te veo convertido en uno de sus siervos, habiendo renunciado a la felicidad terrena. ¿Qué hago ya en este mundo?».

No recuerdo muy bien lo que le respondí, pero al cabo de cinco días o poco más cayó en cama con fiebre. Y, estando así enferma, un día sufrió un colapso y perdió el sentido por un tiempo. Nosotros acudimos corriendo, mas pronto recobró el conocimiento, nos miró, a mí y a mi hermano allí presentes, y nos dijo en tono de interrogación:

«¿Dónde estaba?»

Después, viendo que estábamos aturdidos por la tristeza, nos dijo:

«Enterrad aquí a vuestra madre».

Yo callaba y contenía mis lágrimas. Mi hermano dijo algo referente a que él hubiera deseado que fuera enterrada en su patria y no en país lejano. Ella lo oyó y, con cara angustiada, lo reprendió con la mirada por pensar así, y, mirándome a mí, dijo:

«Mira lo que dice».

Luego, dirigiéndose a ambos, añadió:

«Sepultad este cuerpo en cualquier lugar: esto no os ha de preocupar en absoluto; lo único que os pido es que os acordéis de mí ante el altar del Señor, en cualquier lugar donde estéis».

Habiendo manifestado, con las palabras que pudo, este pensamiento suyo, guardó silencio, e iba luchando con la enfermedad que se agravaba.

RESPONSORIO 1Co 7, 29. 30. 31; 2, 12

R. El momento es apremiante, Queda como solución: que los que están alegres vivan como si no lo estuvieran; los que negocian en el mundo, como si no disfrutaran de él: * Porque la presentación de este mundo se termina.
V. Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo.
R. Porque la presentación de este mundo se termina.

ORACIÓN.

OREMOS,
Dios de bondad, consolador de los que lloran, tú que, lleno de compasión, acogiste las lágrimas que santa Mónica derramaba pidiendo la conversión de su hijo Agustín, concédenos, por la intercesión de ambos, el arrepentimiento sincero de nuestros pecados y la gracia de tu perdón. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.
Amén.

miércoles, 11 de agosto de 2010

12 de agosto: P. León Dehon scj


León Dehón nació en La Capelle, el 14 de marzo de 1843. Desde adolescente sintió la vocación sacerdotal, contrariando la voluntad de su padre. Obedeciendo a su padre cursó Derecho en París y aceptó el viaje que su padre le ofreció para que se olvidara de la idea de hacerse sacerdote.


Durante 10 meses recorrió varias regiones, entre ellas Tierra Santa. Al final del viaje, León pidió entrar en el seminario de Santa Clara de Roma. Allí hizo sus estudios de Teología y Derecho Canónico. El 19 de diciembre de 1868 fue ordenado sacerdote, con la presencia y aquiescencia de sus padres. Nombrado Vicario parroquial de San Quintín, asumió la misión con entusiasmo y tomó iniciativas pastorales que abarcaban los más diversos sectores: oratorio, colegio, periódico, círculos de jóvenes, obreros. Sacerdote culto, espiritual y dinámico, Dehon tenia algo que lo inquietaba: después de un largo discernimiento, tomó la decisión de fundar la Congregación de los Sacerdotes del Corazón de Jesús el 28 de junio de 1878, día de su Primera Profesión. El fin de la Congregación será la devoción al Corazón de Jesús y la difusión de su Reino en los corazones y en la sociedad.

Su formación cultural y su sensibilidad le llevaron a trabajar sobre todo en el campo social y misionero, difundiendo el pensamiento social de la Iglesia por medio de conferencias, artículos, revistas, periódicos y libros, entre los que destaca el Manual Social Cristiano, y abriendo su Congregación a la acción misionera enviando muchos religiosos a tierras de América y Africa.

Murió en Bruselas, Bélgica el 12 de agosto de 1925

Anunciada y firmada su beatificación por el Papa Juan Pablo II para el 24 de abril de 2004, ésta fue temporalmente suspendida debido a la muerte de Juan Pablo II. Tras las intencionadas acusaciones de antisemitismo en algunos textos de una de sus obras, que fueron totalmente descontextualizados por parte de diversos grupos de presión judíos, el Papa Benedicto XVI decidió postponer la celebración de la beatificación.

Breve Cronología del Padre Dehon

El Padre Dehon fue un hombre de intensa actividad. Fueron muchas las iniciativas que emprendió a lo largo de su vida. Hombre de acción y profundamente espiritual. Presentamos las fechas más significativas.

INFANCIA

- 14 de marzo de 1843 – Nacimiento - 24 de marzo de 1843 – Bautismo - 4 de junio de 1854 - Primera Comunión - 1 de junio de 1857 – Confirmación - Navidad 1856 - Vocación

ESTUDIOS

- 16 de agosto de 1860 - Bachiller en Ciencias - 2 de abril de 1864 - Doctor en Derecho civil - 27 de junio de 1866 - Doctor en Filosofía - 13 de junio de 1871 - Doctor en Teología - 24 de julio de 1871 - Doctor en Derecho canónico

SEMINARIO EN ROMA

- 25 de octubre de 1865 – Entrada en el Seminario - 19 de octubre de 1868 – Sacerdocio - 1868 Estenógrafo en el Concilio Vaticano I

PARROQUIA DE SAN QUINTÍN – FRANCIA

- 16 de noviembre de 1871 – Coadjutor en S. Quintín ( en la Basílica) - 2 de junio de 1872 – Capellán de las Siervas del Corazón de Jesús - 23 de junio de 1872 – Patronato de S. José - 23 de octubre de 1873 – Círculo Obrero Católico - Diciembre de 1874 funda el periódico Le conservateur del’Aisne - 24 de octubre de 1876 – Canónigo honorario - 15 de agosto de 1877 – Colegio de S. Juan

SACERDOTE DEL CORAZÓN DE JESÚS

- 13 de julio de 1877 – Acto de fundación de los Oblatos del Corazón de Jesús con la carta de Mons. Thibaudier, obispo de Soissons - 16 de julio de 1877 – Comienzo del Noviciado - 31 de julio de 1877 - Primeras Constituciones - 28 de junio de 1878 - Fundación del Instituto con la Primera Profesión - 1886 Publicación del Primer “Thesaurus” (libro de oración) - 1889 Primer número de la revista “El Reino del Corazón de Jesús” - 1889 Inicio de la Asociación Reparadora - 1900 Suspende el compromiso de trabajo en el campo social - 1910 Congreso Eucarístico de Montreal - 14 de marzo de 1912 Publicación de sus “Souvenirs” - 1914 – 1917 Retirado en S. Quintín durante la guerra - 24 de diciembre de 1914 – Escribe su Testamento espiritual - 1919 Última edición del Directorio espiritual - 12 de agosto de 1925 Muere santamente en Brusel

Actividad Literaria

El P. Dehon fue un escritor. Siempre creyó que el apostolado de la prensa es uno de los más excelentes y eficaces. Además de lo que escribió para su Congregación (Constituciones, Directorio espiritual, Circulares, Testamento espiritual, Recuerdos, Avisos y consejos) y sobre su experiencia personal ( Notes quotidiennes y Notes sur la Histoire de ma vie), nos ha dejado numerosos artículos para periódicos y revistas y una nutrida correspondencia, publicó además diversas obras sobre diversos materias.

OBRAS SOCIALES

- Manual social cristiano (1894) - La usura en nuestro tiempo (1895) - Orientaciones pontificias (1897) - Nuestros congresos sociales (1897) - Catecismo social (1898) - Riqueza, bienestar y pobreza (1899) - El plan de la masonería, o la clave de la Historia en los últimos cuarenta años (1908) - La renovación social cristiana (conferencias en Roma) (1900) -Fundó el Colegio Fray Luis de León -Tiene una calle en el centro de Madrid(España)-

OBRAS SOBRE EL CORAZÓN DE JESÚS

- Ejercicios espirituales con el Corazón de Jesús (1896) - Vida de amor para con el Corazón de Jesús (1901) - Mes del Corazón de Jesús (1903) - Coronas de amor al Corazón de Jesús (1905) - El corazón sacerdotal de Jesús (1907) - Amor y reparación al Corazón de Jesús (1908) - El año con el Corazón de Jesús (1909) - Estudios sobre el Corazón de Jesús (1922).

OBRAS ESPIRITUALES

- Mes de María ( 1900) - La vida interior: principios y prácticas (1919) - La vida interior facilitada por los Ejercicios espirituales (1919) - Un sacerdote el Corazón de Jesús, el P.Rasset (1920)

OBRAS DIVERSAS

- Sicilia, Calabria y Africa del Norte - Más allá de los Pirineos - Mil leguas por América del Sur - Educación y enseñanza según el ideal cristiano - Diario del Concilio Vaticano I

miércoles, 4 de agosto de 2010

martes, 3 de agosto de 2010

P. Benito

Quiero compartir con todos una homilía del p. Benito Moresco, y aprovecho para saludarlo con un fuerte abrazo!!
Gracias p. Benito!! Que el Señor te siga bendiciendo con todo su Amor, el Corazón de Jesús plenifique tu sacerdocio, el Espíritu Santo te unja y actúe en todos los hermanos a quienes te dirijas, y María, la Virgen Madre, siga guiándote y allanando todos los caminos de tu entrega al servicio del Reino!

domingo, 1 de agosto de 2010

San Alfonso María de Ligorio, fundador de los pp Redentoristas

1ro. de Agosto

San Alfonso M. de Ligorio
(1696 - 1787)
Alfonso significa: "listo para el combate".

Nació cerca de Nápoles el 27 de septiembre de 1696. Sus padres fueron Don José, Marqués de Ligorio y Capitán de la Armada naval, y Doña Ana Cabalieri.

Nuestro santo fue el primogénito de siete hermanos, cuatro varones y tres niñas. Siendo aún niño fue visitado por San Francisco Jerónimo el cual lo bendijo y anunció: "Este chiquitín vivirá 90 años, será obispo y hará mucho bien".

A los 16 años, caso excepcional obtiene el grado de doctor en ambos derechos, civil y canónico, con notas sobresalientes en todos sus estudios.

Para conservar la pureza de su alma escogió un director espiritual, visitaba frecuentemente a Jesús Sacramentado, rezaba con gran devoción a la Virgen y huía como de la peste de todos los que tuvieran malas conversaciones.

Su padre, que deseaba hacer de él un brillante político, lo hizo estudiar varios idiomas modernos, aprender música, artes y detalles de la vida caballeresca. Y en su profesión de abogado iba obteniendo resaltantes triunfos. Pero todo esto no lo dejaba satisfecho, por el gran peligro que en el mundo existe de ofender a Dios.

A sus compañeros les repetía: "Amigos, en el mundo corremos peligro de condenarnos".

Más tarde escribiría: "Las vanidades del mundo están llenas de amargura y desengaños. Lo sé por propia y amarga experiencia"

Su padre quería casarlo con alguna joven de familia muy distinguida para que formara un hogar de alta clase social. Pero cada vez que le preparaban algún noviazgo, la novia tenía que exclamar: "Muy noble, muy culto, muy atento, pero... ¡Vive más en lo espiritual que en lo material!.

Hubo un pleito famoso entre el Doctor Orsini y el gran duque de Toscana. El Dr. Alfonso defendía al de Orsini. Su exposición fue maravillosa, brillante. Sumamente aplaudida. Creía haber obtenido el triunfo para su defendido. Pero apenas terminada su intervención, se le acerca el jefe de la parte contraria, le alarga un papel y le dice: "Todo lo que nos ha dicho con tanta elocuencia cae de su base ante este documento".

Alfonso lo lee, y exclama: "Señores, me he equivocado", y sale de la sala diciendo en su interior: "Mundo traidor, ya te he conocido. En adelante no te serviré ni un minuto más".

Se encierra en su cuarto y está tres días sin comer. No hace sino rezar y llorar.

Después se dedica a visitar enfermos, y un día en un hospital de incurables le parece que Jesús le dice: "Alfonso, apártate del mundo y dedícate sólo a servirme a mí". Emocionado le responde: "Señor, ¿qué queréis que yo haga?".

Y se dirige luego a la Iglesia de Nuestra Señora de la Merced y ante el sagrario hace voto de dejar el mundo. Y como señal de compromiso deja su espada ante el altar de la Sma. Virgen.

Pero tuvo que sostener una gran lucha espiritual para convencer a su padre, el cual cifraba en este hijo suyo, brillantísimo abogado, toda la esperanza del futuro de su familia. "Fonso mío - le decía llorando - ¿Cómo vas a dejar tu familia? - y él respondía: Padre, el único negocio que ahora me interesa es el de salvar almas".

Al fin, a los 30 años de edad logra ser ordenado sacerdote. Desde entonces se dedica trabajar con las gentes de los barrios más pobres de Nápoles y de otras ciudades. Reúne a los niños y a la gente humilde, al aire libre y les enseña catecismo.

Su padre que gozaba oyendo sus discursos de abogado, ahora no quiere ir a escuchar sus sencillos sermones sacerdotales. Pero un día entra por curiosidad a escucharle una de sus pláticas, y sin poderse contener exclama emocionado: "Este hijo mío me ha hecho conocer a Dios". Y esto lo repetirá después muchas veces.

Se le reunieron otros sacerdotes y con ellos, el 9 de noviembre de 1752, fundó la Congregación del Santísimo Redentor (o Padres Redentoristas). Y a imitación de Jesús se dedicaron a recorrer ciudades, pueblos y campos predicando el evangelio. Su lema era el de Jesús: "Soy enviado para evangelizar a los pobres".

Durante 30 años, con su equipo de misioneros, recorre campos, pueblos, ciudades, provincias, permaneciendo en cada sitio 10 o 15 días predicando, para que no quedara ningún grupo sin ser instruido y atendido espiritualmente.

La gente al ver su gran espíritu de sacrificio, corría a su confesionario a pedirle perdón de sus pecados. Solía decir que el predicador siembra y el confesor recoge la cosecha.

Es admirable como a San Alfonso le alcanzaba el tiempo para hacer tantas cosas. Predicaba, confesaba, preparaba misiones y escribía. Hay una explicación: Había hecho votos de no perder ni un minuto de su tiempo. Y aprovechaba este tesoro hasta lo máximo. Al morir deja 111 libros y opúsculos impresos y 2 mil manuscritos. Durante su vida vio 402 ediciones de sus obras.

Su obra ha sido traducida a 70 lenguas, y ya en vida llegó a ver más de 40 traducciones de sus escritos.

Para su libro más famoso, Las Glorias de María, empezó San Alfonso a recoger materiales cuando tenía 38 años de edad, y terminó de escribirlo a los 54 años, en 1750. Su redacción le gastó 16 años.

San Alfonso M. de LigorioSus obras las escribió en sus últimos 35 años, que fueron años de terribles sufrimientos.

En 1762 el Papa lo nombró obispo de Santa Agueda. Quedó aterrado y dijo que renunciaba a ese honor.Pero el Papa no le aceptó la renuncia. "Cúmplase la Voluntad de Dios. Este sufrimiento por mis pecados" - exclamó - y aceptó. Tenía 66 años.

Estuvo 13 años de obispo. Visitó cada dos años los pueblos. En cada pueblo de su diócesis hizo predicar misiones, y él predicaba el sermón de la Virgen o el de la despedida.

Vino el hambre y vendió todos sus utensilios, hasta su sombrero y anillo y la mula y el carro del obispo para dar de comer a los hambrientos.

Cuando le aceptaron su renuncia de obispo exclamó: Bendito sea Dios que me ha quitado una montaña de mis hombros.

Dios lo probó con enfermedades. Fue perdiendo la vista y el oído. "Soy medio sordo y medio ciego - decía - pero si Dios quiere que lo sea más y más, lo acepto con gusto".

Su delicia era pasar las horas junto al Santísimo Sacramento. A veces se acercaba al sagrario, tocaba a la puertecilla y decía: "¿Jesús, me oyes?"

Le encantaba que le leyeran Vidas de Santos. Un hermano tras otro pasaban a leerle por horas y horas.

Preguntaba: ¿Ya rezamos el rosario? Perdonadme, pero es que del Rosario depende mi salvación . "Traedme, a Jesucristo", decía, pidiendo la comunión.

San Alfonso muere el 1 de agosto de 1787, (Tenía 90 años).

El Papa Gregorio XVI lo declara Santo en 1839. El Papa Pío IX lo declara Doctor de la Iglesia en 1875.

Para un devoto de la Virgen ninguna lectura más provechosa que Las Glorias de María de San Alfonso.

No hay gente débil y gente fuerte en lo espiritual, sino gente que no reza y gente que sí sabe rezar.
(San Alfonso)