domingo, 19 de mayo de 2013
Ven, Espíritu Creador
Ven, Espíritu Santo, Señor y Dador de Vida
Ya que los textos bíblicos los recibimos y vivimos en las celebraciones, quiero compartir con ustedes la segunda lectura del Oficio del día de hoy, de la Liturgia de las Horas, de San Ireneo.
Que el Espíritu de Amor nos transforme a todos. ¡Bendiciones!
Del Tratado de san Ireneo, obispo, Contra las herejías
(Libro 3, 17, 1-3: SC 34, 302-306)
EL ENVÍO DEL ESPÍRITU SANTO
El Señor dijo a los discípulos: Id y sed los maestros de todas las naciones; bautizadlas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Con este mandato les daba el poder de regenerar a los hombres en Dios.
Dios había prometido por boca de sus profetas que en los últimos días derramaría su Espíritu sobre sus siervos y siervas, y que éstos profetizarían; por esto descendió el Espíritu Santo sobre el Hijo de Dios, que se había hecho Hijo del hombre, para así, permaneciendo en él, habitar en el género humano, reposar sobre los hombres y residir en la obra plasmada por las manos de Dios, realizando así en el hombre la voluntad del Padre y renovándolo de la antigua condición a la nueva, creada en Cristo.
Y Lucas nos narra cómo este Espíritu, después de la ascensión del Señor, descendió sobre los discípulos el día de Pentecostés, con el poder de dar a todos los hombres entrada en la vida y para dar su plenitud a la nueva alianza; por esto, todos a una, los discípulos alababan a Dios en todas las lenguas, al reducir el Espíritu a la unidad los pueblos distantes y ofrecer al Padre las primicias de todas las naciones.
Por esto el Señor prometió que nos enviaría aquel Abogado que nos haría capaces de Dios. Pues, del mismo modo que el trigo seco no puede convertirse en una masa compacta y en un solo pan, si antes no es humedecido, así también nosotros, que somos muchos, no podíamos convertirnos en una sola cosa en Cristo Jesús, sin esta agua que baja del cielo. Y, así como la tierra árida no da fruto, si no recibe el agua, así también nosotros, que éramos antes como un leño árido, nunca hubiéramos dado el fruto de vida, sin esta gratuita lluvia de lo alto.
Nuestros cuerpos, en efecto, recibieron por el baño bautismal la unidad destinada a la incorrupción, pero nuestras almas la recibieron por el Espíritu.
El Espíritu de Dios descendió sobre el Señor, Espíritu de sabiduría y de inteligencia, Espíritu de consejo y de fortaleza, Espíritu de ciencia y de temor del Señor, y el Señor, a su vez, lo dio a la Iglesia, enviando al Abogado sobre toda la tierra desde el cielo, que fue de donde dijo el Señor que había sido arrojado Satanás como un rayo; por esto necesitamos de este rocío divino, para que demos fruto y no seamos lanzados al fuego; y, ya que tenemos quién nos acusa, tengamos también un Abogado, pues que el Señor encomienda al Espíritu Santo el cuidado del hombre, posesión suya, que había caído en manos de ladrones, del cual se compadeció y vendó sus heridas, entregando después los dos denarios regios para que nosotros, recibiendo por el Espíritu la imagen y la inscripción del Padre y del Hijo, hagamos fructificar el denario que se nos ha confiado, retornándolo al Señor con intereses.
Que el Espíritu de Amor nos transforme a todos. ¡Bendiciones!
Del Tratado de san Ireneo, obispo, Contra las herejías
(Libro 3, 17, 1-3: SC 34, 302-306)
EL ENVÍO DEL ESPÍRITU SANTO
El Señor dijo a los discípulos: Id y sed los maestros de todas las naciones; bautizadlas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Con este mandato les daba el poder de regenerar a los hombres en Dios.
Dios había prometido por boca de sus profetas que en los últimos días derramaría su Espíritu sobre sus siervos y siervas, y que éstos profetizarían; por esto descendió el Espíritu Santo sobre el Hijo de Dios, que se había hecho Hijo del hombre, para así, permaneciendo en él, habitar en el género humano, reposar sobre los hombres y residir en la obra plasmada por las manos de Dios, realizando así en el hombre la voluntad del Padre y renovándolo de la antigua condición a la nueva, creada en Cristo.
Y Lucas nos narra cómo este Espíritu, después de la ascensión del Señor, descendió sobre los discípulos el día de Pentecostés, con el poder de dar a todos los hombres entrada en la vida y para dar su plenitud a la nueva alianza; por esto, todos a una, los discípulos alababan a Dios en todas las lenguas, al reducir el Espíritu a la unidad los pueblos distantes y ofrecer al Padre las primicias de todas las naciones.
Por esto el Señor prometió que nos enviaría aquel Abogado que nos haría capaces de Dios. Pues, del mismo modo que el trigo seco no puede convertirse en una masa compacta y en un solo pan, si antes no es humedecido, así también nosotros, que somos muchos, no podíamos convertirnos en una sola cosa en Cristo Jesús, sin esta agua que baja del cielo. Y, así como la tierra árida no da fruto, si no recibe el agua, así también nosotros, que éramos antes como un leño árido, nunca hubiéramos dado el fruto de vida, sin esta gratuita lluvia de lo alto.
Nuestros cuerpos, en efecto, recibieron por el baño bautismal la unidad destinada a la incorrupción, pero nuestras almas la recibieron por el Espíritu.
El Espíritu de Dios descendió sobre el Señor, Espíritu de sabiduría y de inteligencia, Espíritu de consejo y de fortaleza, Espíritu de ciencia y de temor del Señor, y el Señor, a su vez, lo dio a la Iglesia, enviando al Abogado sobre toda la tierra desde el cielo, que fue de donde dijo el Señor que había sido arrojado Satanás como un rayo; por esto necesitamos de este rocío divino, para que demos fruto y no seamos lanzados al fuego; y, ya que tenemos quién nos acusa, tengamos también un Abogado, pues que el Señor encomienda al Espíritu Santo el cuidado del hombre, posesión suya, que había caído en manos de ladrones, del cual se compadeció y vendó sus heridas, entregando después los dos denarios regios para que nosotros, recibiendo por el Espíritu la imagen y la inscripción del Padre y del Hijo, hagamos fructificar el denario que se nos ha confiado, retornándolo al Señor con intereses.
martes, 23 de abril de 2013
Hacia la Canonización de Juan Pablo II
Vaticano
Juan Pablo II, un paso más cerca de ser proclamado santo
Una comisión médica le atribuyó un segundo milagro al papa polaco
ROMA.- Se acerca la canonización de Juan Pablo II (1978-2005): la comisión médica de la Congregación para la Causa de los Santos reconoció que es inexplicable la curación de una mujer atribuida a un milagro por intercesión del papa polaco, que ya fue beatificado.
Según adelantó Vatican Insider, falta ahora que este presunto segundo milagro sea aprobado por los teólogos y luego por los cardenales y obispos de la congregación, antes de ser sometido al Papa para el "sí" definitivo.
Pero de todos modos, el dictamen de la comisión médica es el trámite que se considera más importante: ni los teólogos ni los cardenales entran de hecho en las valoraciones clínicas relativas al caso.
Juan Pablo II murió el 2 de abril de 2005 y fue beatificado por Benedicto XVI el 1° de mayo de 2011 en tiempo récord, después de que fuera aprobado el milagro relativo a la curación inexplicable del mal de Parkinson de una monja francesa.
La Iglesia establece que deben pasar cinco años desde la muerte para empezar el proceso de canonización, pero el clamor de "santo súbito" de los fieles que participaron en los funerales de Juan Pablo II convencieron a su sucesor de acortar los tiempos.
Con el paso dado ahora por la comisión de médicos del Vaticano, se especula con que el papa Francisco podría proclamar santo a Juan Pablo II el domingo 20 de octubre próximo, en coincidencia con 35° aniversario de la elección del papa polaco (16 de octubre de 1978).
Por otra parte, trascendió que Francisco quiere una rápida conclusión de la causa de beatificación de Oscar Arnulfo Romero, el arzobispo de El Salvador asesinado por un sicario el 24 de marzo de 1980, mientras celebraba misa. Romero fue famoso por sus denuncias contra la dictadura militar salvadoreña. "La causa de beatificación se ha desbloqueado", anunció el postulador de la causa, monseñor Vincenzo Paglia, presidente del Pontificio Consejo de la Familia, de la Comunidad de San Egidio.
JUAN PABLO II
Papa (1978-2005)
Papa (1978-2005)
- Primer milagro
Al Papa polaco se lo beatificó en 2005 luego de que se le adjudicara la cura del Parkinson de una monja
- Segundo milagro
Una comisión médica catalogó ayer como "inexplicable" la curación de una mujer atribuida al Papa.
Recordemos que una mujer mexicana con un gran tumor en su garganta, que se encomendó a Juan Pablo II -venerando una reliquia del mismo- recibió el pleno restablecimiento de su salud. Haciendo click en el texto subrayado de abajo podemos conocer más sobre esta sanación:
Se estudiará un milagro por intercesión del beato Juan Pablo II en México
Una gota de la sangre de Juan Pablo II, es decir una valiosísima reliquia, se encuentra también en Argentina: en la Parroquia "Nuestra Sra. de la Asunción", de la ciudad de Resistencia, Chaco. Está expuesta en el Templo parroquial, cerca del Sagrario.
Por mi parte, creo firmemente en la santidad de Juan Pablo II, y su continua intercesión.
No creo que necesite comentario de mi parte sobre la causa de Mons. Romero, luego de recordar la fecha de su martirio. Mons. Romero fue un verdadero Testigo (Mártir) de Cristo, que unió su sangre a la de Cristo en la Eucaristía. Y a la vez es para nosotros un vivo ejemplo de que la caridad triunfa por encima de las ideologías y el conservadurismo.
En esta semana del Buen Pastor, que Jesús nos guíe y conduzca hacia las fuentes de vida, por intercesión de Juan Pablo II y de Mons. Óscar A. Romero.
p. Luis
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