domingo, 12 de junio de 2011

Los sacramentales

Los sacramentales

Debido a las preguntas y muchos comentarios que recibo acerca de los sacramentales, copio nuevamente lo que fue escrito ya el año pasado.
Que el Espíritu Santo nos guíe a todos en esta nueva Pentecostés.
Bendiciones. P. Luis

Hace unos días, recibí el siguiente comentario:
Hola p. Luis, Me gustaria que escribiera sobre los sacramentales (sal, aceite agua). es lo mismo que esten bendecidos que exorcisados? quiene pueden exorcisarlos, cualquier sacerdote? desde ya muchas gracias por sus enseñanzas.
Que Dios lo Bendiga. LAURA ALEJANDRA A.

Aprovecho para saludar a Laura y tratar de contestar su pregunta.

Veamos en el Catecismo de la Iglesia Católica:

1667 "La Santa Madre Iglesia instituyó, además, los sacramentales. Estos son signos sagrados con los que, imitando de alguna manera a los sacramentos, se expresan efectos, sobre todo espirituales, obtenidos por la intercesión de la Iglesia. Por ellos, los hombres se disponen a recibir el efecto principal de los sacramentos y se santifican las diversas circunstancias de la vida" (SC 60; CIC can 1166; CCEO can 867).

Características de los sacramentales

1668 Han sido instituidos por la Iglesia en orden a la santificación de ciertos ministerios eclesiales, de ciertos estados de vida, de circunstancias muy variadas de la vida cristiana, así como del uso de cosas útiles al hombre. Según las decisiones pastorales de los obispos, pueden también responder a las necesidades, a la cultura, y a la historia propias del pueblo cristiano de una región o de una época. Comprenden siempre una oración, con frecuencia acompañada de un signo determinado, como la imposición de la mano, la señal de la cruz, la aspersión con agua bendita (que recuerda el Bautismo).

1669 Los sacramentales proceden del sacerdocio bautismal: todo bautizado es llamado a ser una "bendición" (cf Gn 12,2) y a bendecir (cf Lc 6,28; Rm 12,14; 1 P 3,9). Por eso los laicos pueden presidir ciertas bendiciones (cf SC 79; CIC can 1168); la presidencia de una bendición se reserva al ministerio ordenado (obispos, presbíteros o diáconos, [cf. Bendicional, Prenotandos generales, 16 y 18]), en la medida en que dicha bendición afecte más a la vida eclesial y sacramental.

1670 Los sacramentales no confieren la gracia del Espíritu Santo a la manera de los sacramentos, pero por la oración de la Iglesia preparan a recibirla y disponen a cooperar con a ella. "La liturgia de los sacramentos y de los sacramentales hace que, en los fieles bien dispuestos, casi todos los acontecimientos de la vida [...] sean santificados por la gracia divina que emana del misterio Pascual de la pasión, muerte y resurrección de Cristo, de quien reciben su poder todos los sacramentos y sacramentales, y que todo uso honesto de las cosas materiales pueda estar ordenado a la santificación del hombre y a la alabanza de Dios" (SC 61).


Diversas formas de sacramentales

1671 Entre los sacramentales figuran en primer lugar las bendiciones (de personas, de la mesa, de objetos, de lugares). Toda bendición es alabanza de Dios y oración para obtener sus dones. En Cristo, los cristianos son bendecidos por Dios Padre "con toda clase de bendiciones espirituales" (Ef 1,3). Por eso la Iglesia da la bendición invocando el nombre de Jesús y haciendo habitualmente la señal santa de la cruz de Cristo.

Entonces, debemos tener en cuenta dos cosas:
1) Los sacramentos confieren la Gracia (perdonan los pecados, nos incorporan a la Iglesia dándonos la Gracia santificante, etc.); los sacramentales, nos invitan a acercarnos y vivir los sacramentos, pero no reemplazan a los sacramentos. No debemos separarlos nunca en nuestra vida de fe, sino más bien hacer de ellos una práctica cotidiana en la vida de todos los días.

2) Cuando se celebra un sacramental, participa toda la oración de la Iglesia
, no sólo las personas presentes, por eso tiene una fuerza espiritual muy distinta de una oración privada. La intercesión de todos los santos, los ángeles, y de toda la Iglesia orante en el cielo y en la tierra son aplicados en esa celebración, así sea una bendición muy sencilla.

Sigue diciendo el Catecismo:

1673
Cuando la Iglesia pide públicamente y con autoridad, en nombre de Jesucristo, que una persona o un objeto sea protegido contra las asechanzas del Maligno y sustraída a su dominio, se habla de exorcismo. Jesús lo practicó (cf Mc 1,25-26; etc.), de Él tiene la Iglesia el poder y el oficio de exorcizar (cf Mc 3,15; 6,7.13; 16,17). En forma simple, el exorcismo tiene lugar en la celebración del Bautismo. El exorcismo solemne llamado «el gran exorcismo» sólo puede ser practicado por un sacerdote y con el permiso del obispo. En estos casos es preciso proceder con prudencia, observando estrictamente las reglas establecidas por la Iglesia. El exorcismo intenta expulsar a los demonios o liberar del dominio demoníaco gracias a la autoridad espiritual que Jesús ha confiado a su Iglesia. Muy distinto es el caso de las enfermedades, sobre todo psíquicas, cuyo cuidado pertenece a la ciencia médica. Por tanto, es importante, asegurarse , antes de celebrar el exorcismo, de que se trata de un presencia del Maligno y no de una enfermedad (cf. CIC can. 1172).

El rito del exorcismo también es un sacramental. En este sentido, la recepción de un sacramento, por ejemplo la confesión o la participación en misa y la recepción de la Eucaristía, al conferir la Gracia de Dios, a nivel espiritual es infinitamente superior a la recepción de un exorcismo por parte de un poseso (que de hecho puede estar en gracia de Dios y a la vez sufrir una verdadera posesión). Sin embargo, a nivel sensible, es evidente el sufrimiento y las graves dificultades que tendrá en la vida dicha persona afectada, que necesitará una oración específica.


El Exorcismo es un rito litúrgico que está en el ámbito de los sacramentales, esto es, una oración pública en la que interviene toda la fuerza de la Iglesia en comunión orante que suplica a Cristo y le ordena al maligno para que éste se aleje y cese su acción nefasta. El ministro ordinario del rito del exorcismo es el Obispo o algún sacerdote a quien él delegue dicha celebración.

El Obispo es el responsable delante de Dios y la Iglesia, al serle encomendada la tarea de realizar él mismo el exorcismo, delegarlo o prohibirlo, nombrar un exorcista en su Diócesis o no. Toda Diócesis debería tener al menos un exorcista preparado y además un equipo adecuado a tal efecto. Pero la realidad lamentablemente indica otra cosa...

En el marco de la lucha contra el maligno, dentro del rito del exorcismo o también como un sacramental específico fuera del rito del exorcismo a las personas, encontramos el exorcismo y la Bendición de la sal, del agua y del aceite.

Cada bendición contiene su oración específica y en ella se expresa lo que se desea. Por ej. si queremos bendecir un niño o un anciano, la mesa para comer, un auto, un negocio, etc. la oración que se realiza será distinta en cada caso según lo que se desea.
Por este motivo existen en este sentido las oraciones IMPERATIVAS: en las que se le da una orden (no se le pide, se le ordena) al Maligno para que abandone a la persona, cosa o lugar; y las oraciones DEPRECATIVAS: en las que se le suplica a Dios, por intercesión de María, los santos, etc, que derrame su bendición, que atienda a nuestras necesidades, que en este caso concreto libre a la persona de las ataduras del Maligno.

La mayoría de las bendiciones son realizadas con el signo del agua bendita. Cuando la intención de usar estos sacramentales del agua, aceite y sal es la de interceder para que el Señor nos libre del enemigo, entonces se usan los dos tipos de oraciones: las imperativas y las deprecativas, aplicadas al agua, la sal y el aceite, obviamente, pero cuyo fin primordial es la liberación de las personas o de las cosas o lugares afectados que ejercen influencias diabólicas en las personas.
Claro que el agua bendita también es eficaz en todo tipo de oración, siempre que la fe acompañe, como así también las verdaderas disposiciones de los fieles.

Para exorcizar y bendecir el agua, aceite y sal, se necesita un ministro ordenado, y además deben observarse los ritos y fórmulas aprobadas, así al menos lo manifiesta el antiguo ritual y el actual derecho canónico.
También tenemos la bendición que encontramos en el Misal Romano con el que todos los sacerdotes celebran las misas en todas nuestras parroquias. Quizá alguno hasta no lo sepa, pero, Laura, cuando quieras pedirle a un sacerdote agua y sal exorcizada y bendita, y él te conteste que no sabe cómo hacer y no tiene ninguna oración para hacerla, decile que se fije en el Misal con el que celebra la Santa Misa, que busque hacia el final del mismo, en donde está la bendición de la sal y el agua, para el rito penitencial. De paso le estarás enseñando algo. Cualquier sacerdote puede realizar este rito de bendecir el agua y la sal, que incluso se indica en algunos momentos, como por ej. este Domingo de Ramos, dentro de la Misa misma, en el rito penitencial.

No es necesario que un sacerdote sea exorcista para exorcizar y bendecir agua, aceite y sal, pero sí es necesario que sea ministro ordenado.
El sentido de estar exorcizados cada elemento antes de ser bendecidos le agrega el efecto de su eficacia en la lucha contra el maligno, y cada elemento tiene un fin específico.
El
Agua bendita nos recuerda el bautismo y se usa, como dije, en casi todos los ritos de bendición. Dice don Gabriel Amorth, ex exorcista del Vaticano que la oración de exorcismo sobre el agua agrega en ella muchos efectos, el principal es hacer perder al Demonio todo poder y hacerlo huir, como así también luchar contra las enfermedades y otras influencias que éste ejerce en las personas directamente o indirectamente a través de cosas o lugares afectados.
El
aceite se utiliza en el área de la salud física y mental, alma y cuerpo para librarlo de las adversidades. Recuerda el uso antiguo de ungir con el aceite las heridas y el poder que Jesús dio a los Apóstoles de curar a los enfermos con la imposición de las manos y ungiéndolos con el aceite. Nos prepara para el sacramento de la Confesión y la Unción de los enfermos.
La
sal exorcizada protege los lugares de presencias malignas.

Aunque algunos puedan burlarse, o cause risa a los incrédulos o teóricos, estos elementos, si son "potables", tranquilamente pueden consumirse. Y no sólo pueden, sino que verdaderamente son un arma eficaz en la lucha contra el Enemigo, aun para aquellos que no creen. Si lo usamos con verdadera fe, podemos cocinar con estos elementos bendecidos, si sospechamos que algo nos afecta, ya que siempre el maligno ataca a la cabeza y al estómago, a los afectos (generando tristeza, angustia, depresión...), a la relación con los demás (aislamiento, ira, peleas, aun cuando todos se quieran), porque el fin último que desea es la muerte (intenta llevar al suicidio) de las personas.
Con esto no estoy diciendo que toda tristeza o angustia, ira o depresión, etc. provenga del Maligno, de ninguna manera. El signo de que hay una influencia de este tipo es la mejoría que la persona va a ir sintiendo si comienza a orar y pedir con fe al Señor que lo libere, usando los sacramentales, perdonando, renunciando al curanderismo, volviendo a la Iglesia, a los sacramentos, a la Palabra de Dios, etc.
Espero haber contestado tu pregunta. Feliz Semana Santa.
P. Luis

A continuación, las oraciones para bendecir sal, agua, y aceite. Podremos comparar las últimas fórmulas con las del anterior ritual. Veremos que en el ritual antiguo están las oraciones Imperativas (exorcismos) y luego las Deprecativas (Bendiciones), no así en el nuevo, en el que sólo se conservaron las Deprecativas.


Rito para bendecir el agua y la sal en el actual Ritual de los exorcismos

Bendición del agua

En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo.
R. Amén


Dios, Padre omnipotente,
que quiere que todos los hombres se salven, esté con ustedes.

R. Y con tu espíritu.


Dios, que para la salvación del género humano,

hiciste brotar de las aguas

el sacramento de la nueva vida,
e
scucha, con bondad, nuestra oración

e infunde el poder de tu bendición +
sobre esta agua,

para que sirviendo a tus misterios,
como criatura tuya,

asuma el efecto de la divina gracia

que espante los demonios y expulse las dolencias

y así, al ser rociados,

tus fieles sean liberados de todo daño;

que en el sitio que será aspergido con esta agua,

no resida el espíritu del mal

y se alejen todas las insidias del oculto enemigo;

haz que tus fieles,

manteniéndose firmes
por la invocación de tu santo Nombre,

sean libres de todas las asechanzas.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

R. Amén


O bien
, esta otra oración:

Dios todopoderoso,

fuente y origen de la vida del alma y del cuerpo,

bendice + esta agua,
que vamos a usar con fe

para implorar el perdón de nuestros pecados

y alcanzar la ayuda de tu gracia

contra toda enfermedad y asechanza del enemigo.

Concédenos, Señor, por tu misericordia,

que las aguas vivas siempre broten salvadoras,

para que podamos acercarnos a ti
con el corazón limpio

y evitemos todo peligro de alma y cuerpo.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

R. Amén



Bendición de la sal


Te suplicamos, Dios todopoderoso,

que bendigas + en tu bondad esta sal, creada por ti.
Tú mandaste al profeta Eliseo

arrojarla en el agua estéril para hacerla fecunda.

Concédenos, Señor,
que al recibir la aspersión
de esta agua mezclada con sal

nos veamos libres de los ataques del enemigo,

y la presencia del Espíritu Santo nos proteja siempre.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

R. Amén.


(Mezcla el sacerdote la sal con el agua, sin decir nada, para luego asperger con el agua bendita a los presentes y al lugar, diciendo...)


Esta es el agua que Dios ha bendecido.

Que ella sea para nosotros
fuente de salvación y de vida.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

R. Amén


___________________________________

Ritual de la Bendición del agua, sal y aceite (Ritual Romano antiguo, Tít IX, C. II)


El sacerdote, con estola morada, pronuncia la siguiente invocación:


V/. Nuestro auxilio es el Nombre del Señor.

R/. Que hizo el cielo y la tierra.


Exorcismo y Bendición de la sal

Te exorcizo, creatura de la sal, por Dios + vivo, por Dios + verdadero, por Dios + santo, por Dios que ordenó, por medio del profeta Eliseo, que fueses puesta en el agua para sanar su esterilidad; para que te conviertas como sal exorcizada en salud para los creyentes, para que seas salud de alma y cuerpo para todos aquellos que te consuman; para que huya y se aparte del lugar donde seas puesta, toda maldad, toda acción del demonio, todo espíritu inmundo, conjurado por este Señor que ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos y el siglo por medio del fuego. Amén.


Oremos

Imploramos humildemente tu inmensa clemencia, omnipotente y eterno Dios, para que te dignes con tu piedad bendecir + y santificar + esta creatura de la sal que Tú creaste para uso del género humano: a fin de que se convierta en salud de alma y cuerpo para todos los que la consuman; y para que todo aquello que sea tocado por esta sal carezca de toda inmundicia y de toda impregnación del espíritu del mal. Por Nuestro Señor Jesucristo. Amén


Exorcismo y Bendición del agua

Te exorcizo, creatura del agua, en el nombre de Dios + Padre omnipotente, en el nombre de Jesucristo + su Hijo, nuestro Señor, y con el poder del Espíritu + Santo: para que seas agua exorcizada para ahuyentar toda fuerza del Enemigo y para que puedas erradicar y arrancar al mismo Enemigo con sus ángeles apóstatas, por virtud del mismo Jesucristo nuestro Señor que ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos y este siglo por el fuego. Amén.


Oremos

Oh Dios, sé propicio a nuestras súplicas e infunde la fuerza de tu bendición + a esta agua que hemos preparado con estas purificaciones, para que esta tu creatura sirva para alejar a los demonios, sanar las enfermedades; para que al ser derramada sobre las casas y los hogares de los fieles, éstos queden libres de toda inmundicia y de todo mal; que no resida allí un espíritu pestilente, se alejen todas las insidias del Enemigo y, si hay algo que perjudique a los que habiten en ella o a su tranquilidad, por la aspersión de esta agua huyan, para que la salud que te pedimos por invocación de tu Nombre quede defendida de toda impugnación del Maligno, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.


El sacerdote coloca tres veces sal en el agua a manera de cruz diciendo:


Que esta mezcla de la sal y del agua se realice en el nombre del Padre + y del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.


V/. El Señor esté con vosotros.

R/. Y con tu espíritu.


Oremos

Oh Dios, autor de todo poder y rey insuperable de todo dominio y siempre triunfador magnífico, que reprimes las fuerzas del dominio del mal, que superas la sevicia del Enemigo, que poderosamente vences a las huestes enemigas: a ti, humildes, te pedimos, Señor, que mires con bondad estas creaturas de sal y agua y las santifiques con tu bondad, para que doquiera que sean regadas, por la invocación de tu santo Nombre desaparezca toda infestación del espíritu inmundo, sea alejado el terror de la serpiente infernal, y, mediante la presencia del Espíritu Santo, nos concedas benigno tu misericordia ya que humildemente te la suplicamos.

Por Nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén


Exorcismo y Bendición del aceite

V/. Nuestro auxilio es el nombre del Señor

R/. Que hizo el cielo y la Tierra

Exorcismo

Te exorcizo, creatura de aceite, por Dios Padre omnipotente, que hizo el cielo y la Tierra, el mar y todo lo que allí existe. Que se aleje de este aceite toda fuerza del Adversario, toda acción diabólica y toda incursión de Satanás, a fin de que dé a los que lo usen salud mental y corporal, en el nombre de Dios + Padre omnipotente, de Jesucristo + su Hijo y Señor nuestro y del Espíritu + Santo Paráclito y en el amor del mismo Señor Jesucristo que ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos. Amén.

V/. ¡Señor! Escucha nuestra oración

R/. Y llegue a ti nuestro clamor

V/. El Señor esté con vosotros

R/. Y con tu espíritu.

Oremos

Bendición

Señor Dios omnipotente, delante de quien está con temor el ejército de los ángeles, cuyo servicio espiritual conocemos, dígnate mirar, bendecir + y santificar + este aceite con el cual mandaste ungir a los enfermos, a fin de que, una vez obtenida la salud, te diesen gracias a ti, Dios vivo y verdadero. Te rogamos que cuantos usen este aceite que bendecimos + en tu nombre queden libres de toda enfermedad, de todo dolor y todas las insidias del Enemigo, y asimismo se libren de toda adversidad y nunca sean heridos por la mordedura de la antigua serpiente, ya que los has redimido con la Sangre de tu Hijo. Por el mismo Señor nuestro Jesucristo que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amen.

(Se hace la aspersión con agua bendita)

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Cuando sea necesario liberarnos de una maldición intergeneracional, o actual, y pedir la bendición del Señor, se puede recurrir a un sacerdote para que con mucha fe, invocando al Señor, haga la siguiente oración


Oración para anular una maldición (para ser dicha solo por sacerdotes)

Señor Jesucristo, creo que tú eres el Hijo de Dios y el único camino a Dios, que moriste en la Cruz por mis pecados y por mí fuiste resucitado de entre los muertos.

Con fundamento en lo que hiciste por mí, y por mi hermano/a por quien te suplico apoyado en el poder de mi sacerdocio:

Creo que las reivindicaciones de Satanás contra nosotros están canceladas en tu Cruz. Y así, Señor Jesús, yo me someto a ti y me comprometo a servirte y a obedecerte, y basado en esto tomo posición contra cualquier fuerza maligna de las tinieblas que, de alguna forma, haya entrado en la vida de este/a hermano/a nuestro/a, sea por sus propios actos, sea por actos de su familia o de sus antepasados, o de alguna otra cosa que desconozcamos. Donde quiera que haya sombra en la vida, cualesquiera fuerzas malignas, yo las destruyo ahora, Señor.

No permito que NN esté sometido/a a esta maldición por más tiempo y en el Nombre poderoso de Jesús, el Hijo de Dios y la autoridad de mi Sacerdocio Sacramental, destruyo todas las fuerzas del mal que lo/a atormentan, y lo/a libero totalmente de toda maldición.

Invoco al Espíritu Santo de Dios para que invada a mi hermano/a NN y realice su liberación del mal, entera y realmente, como sólo el Espíritu de Dios lo puede hacer. En Nombre de Jesucristo, amén.

4 comentarios:

  1. ¿Puede un laico pedir a Dios que bendiga un sacramental?:
    En la Santa Biblia (El Libro del Pueblo de Dios), leo sobre bendecir a los seres humanos:
    Números 6: 22-27
    El Señor dijo a Moisés:
    Habla en estos términos a Aarón y a sus hijos: Así bendecirán a los israelitas. Ustedes les dirán:
    Que el Señor te bendiga y te proteja.
    Que el Señor haga brillar su rostro sobre ti y muestre su gracia.
    Que el Señor te descubra su rostro y te conceda la paz.
    Que ellos invoquen mi Nombre sobre los israelitas, y yo los bendeciré.



    Siempre que compro un sacramental o lo adquiero, sea agua sacramental, un Crucifijo, una Biblia, un cuadro, imagen, rosario, escapulario, velas, medalla, o un portavelas, siento la necesidad de hacerlo bendecir, porque de ese modo siento que Cristo está presente y me proteje del demonio, al usarlo, pero no siempre es posible lograr rápidamente hacer la bendición por un Sacerdote. En dichos momentos: ¿Existen oraciones para laicos que sean apropiadas para pedir a Jesucristo Señor Nuestro que bendiga estos sacramentales, para luego buscar debidamente al Sacerdote para que lo realice?, ¿Un pedido a Dios de bendición de un sacramental hecho por un laico es válido?.
    Si es posible, ¿cómo debería yo dirigirme a Nuestro Señor Jesucristo para solicitarle que bendiga un objeto sacramental como una medalla?, entiendo que puedo pedirle que bendiga mis alimentos. ¿Podría Usted darme oraciones de pedido de bendición para laicos?.
    Perdón, soy un laico.
    Gracias.

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  2. Efectivamente hay muchas oraciones de bendición que un laico no sólo puede y debe hacer (la mesa, sus hijos, su esposo/a, algunos ambientes en una reunión comunitaria, etc). Pero conviene saber que hay bendiciones reservadas sólo al Obispo (por ej. el Santo Crisma durante la Misa Crismal del Jueves Santo), otras bendiciones cuyos ministros son los sacerdotes (Lugares, cosas y personas por ej) y otras que pueden hacer los diáconos. La palabra sacramental nos habla de muchas bendiciones, algunas pueden ser hechas por los laicos, como tu bien dices y otras, sólo por los sacerdotes. En este caso se incluyen aquellas oraciones imprecatorias (exorcismos) que preceden a la bendición, incluída el agua. Existe un libro litúrgico que se llama BENDICIONAL, en el que puedes encontrar más respuestas que son difíciles de poner en un lugar tan pequeño como éste. Si lo que quieres es pedirle al Señor que te proteja del maligno, simplemente pídeselo, con tus palabras propias, leyendo un texto bíblico, especialmente en el que Jesús libera a alguien del poder del maligno, y recuerda que el Padre Nuestro contiene en su final también una petición de este tipo: "líbranos del mal", que en realidad debería decirse "líbranos del maligno"

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  3. Reverendo Padre Luis, mi nombre es Marvin Hernandez. Perdone usted la pregunta, arriba establece que el exorcismo de la sal y el agua debe de ser hecho por un ministro ordenado, el diacono entonces puede hacer dicho exorcismo de estos sacramentales antes de bendecir el agua? De antemano un agradecimiento sincere por su respuesta. Bendiiones

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  4. Estimado Marvin: el diácono es ministro ordinario para la administración del Bautismo. Recuerda que la primera unción, la prebautismal, con el óleo de los catecúmenos, unges el pecho del niño para librarlo del poder de Satanás y de la atadura del pecado original. Luego bendices el agua. Luego lo bautizas. Luego lo unges con el Santo Crisma, consagrándolo al Señor, constituyendolo como sacerdote, profeta y rey al nuevo bautizado. Lo incorporas al Cuerpo de Cristo, lo libras de Satanás, lo consagras al Señor, lo libras del pecado original (y de todo pecado, en caso de que sea un adulto), le confieres la Gracia, lo sellas con el Espíritu Santo, imprimiéndole un carácter en su alma, abres la puerta del Reino de los Cielos para él... y todo lo que significa la administración del sacramento del Bautismo. Todo esto lo hace el diácono, como ministro ordinario (es decir, como aquél a quien la Iglesia le pide que lo haga no de manera excepcional, sino como misión permanente). ¿Y no va a poder exorcizar y bendecir agua? Saca tú tu propia conclusión.
    Bendiciones, p. Luis

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